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Arquitectónicamente tiene especial interés la Iglesia Parroquial dedicada a Nuestra Señora del Caño. Cuenta con bóveda de crucería en el presbiterio y sacristía, siendo en el resto de la Iglesia de cañón. La portada es de arco de medio punto. Se accede a ella a través de un amplio patio, donde destaca el pórtico de la entrada, que presenta un interesante aunque deteriorado artesonado de estilo mudéjar.
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Según la información facilitada por Alejandro Lorenzana, vecino de la localidad, y magnífico artesano de la forja, no consta con exactitud en los archivos de la iglesia la fecha de construcción, aunque se podría situar como probable una primera edificación a finales del siglo XIV.
Sí existe constancia de obras realizadas en la misma durante el siglo XVI, como la construcción del pórtico en 1575, así como la de las puertas, con el relive de la Anunciación en la parte superior, en 1577.
Durante el siglo XVIII se acometieron diferentes ampliaciones y reformas. Así, entre 1764 y 65 se realizó la bóveda de ladrillo del cuerpo de la Iglesia. En 1775 se cercó el atrio de la Iglesia, se empedró y se pusieron puertas de hierro en sus entradas. Hoy, una de ellas está en la cerca de la huerta de la casa parroquial. En 1788 se hizo la escalera de la torre y es de suponer que en ese mismo año se reedificó también la torre, pues son muchos los jornales que se citan (hubo un obrero que trabajó 155 días). En 1791 se elevó la capilla central, empleándose 170 carros de piedra de la Cantera de Valderrey. Finalmente consta que en 1798 se hizo la cajonera de la Sacristía.
Del siglo XIX (1.849) data la esquila de la torre, que pesa 6 arrabas y 11 libras, y costó 1.352 reales.
Las últimas reformas del edificio datan de 1972, año en que se elevó el tejado, se picaron y pintaron las paredes del interior y se agrandó la ventana del presbiterio. Además, se sustituyeron las cancelas viejas por las actuales y se hizo la instalación de la luz.
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Mención especial merece el Retablo del Altar Mayor. En 1596 se hizo el contrato para la construcción del retablo con Luis de la Bena, entallador.
En 1614 aparece como pintor del retablo Ambrosio Pacios. También figura el mismo pintor en referencias de los años 1616, 1620, 1621 y 1624.
En 1630 (fecha que aparece en el retablo como terminación) aparecen como pintores Ambrosio Pacios y Juan de Meaza y desde este año aparecen las partidas de Meaza, pero no de Ambrosio.
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Otras piezas y elementos de interés artístico, presentes en la iglesia, son:
- El expositor de orfebrería, construido por Julio López, entallador, y pulido por Jerónimo Salazar y Cristóbal Baltarias.
- Incensario de plata, de 1831, que costó 1.290 reales.
- Vinajeras y bandeja de plata, de 1.849, que costaron 400 reales.
- Viril, de 1.814, cuyo coste ascendió a 2.364 reales.
- Cruz de plata procesional, de 1.855, que costó 3.360 reales.
- Cáliz nuevo de 1.857 costó 726 reales.
- Facistol de nogal y mástil de la cruz de nogal, de 1.855 costó 100 reales.
Toda esta información aportada por Alejandro Lorenzana está en línea y complementa a la recogida por Don Manuel Gómez Moreno, en su obra "Catálogo Monumental de la Provincia de León", donde escribe:
"Su capilla mayor tiene bóveda de crucería sencilla del siglo XVI, con ancho de 6,65 metros, y otra de ogivas la sacristía.
(....) En el retablo mayor, imagen de la Virgen con el Niño sentado sobre su brazo izquierdo y dándole una flor*; obra gótica del siglo XIV, repintada en el XVII, y estimable.
En el mismo, cuatro tableros pintados, cuyo alto es de 1,37 metros, con la Anunciación, presentación de la Virgen, nacimiento de Jesús y Epifanía, y otras cuatro con figuras de santos, aprovechadas de otro retablo de hacia 1520. Son de estilo italiano, prerrafaelesco, inocentes y, aunque sin perfección, agradables, resultando mejores las santas, casi de tamaño natural, con nimbos de adornos, algunas ropas brocadas, solerías puestas en perspectivas, paramentos de oro grabado, detrás, y a sus lados paisaje.
El retablo mismo fue concertado en 1596 con el entallador Luis de la Bena; es muy grande, con tres cuerpos, de traza complicadísima y desordenada, exagerando las tendencias de Becerra; con estrías en espiral las columnas jónicas de su primer cuerpo, tabernáculo con dos cuerpos llenos de figuras, columnas corintias con su parte baja tallada, en el segundo cuerpo; mutilos en el tercero, y variedad de frontispicios, sobre los que suelen acostarse niños y virtudes; la talla es de carteles, máscaras, collogos, frutas, etc. Sus esculturas son un Calvario y cuatro santas mártires; todo amanerado, sin personalismo ni dotes apreciables. Fue pintado en 1631 (por Juan de Meaza), y de entonces datarán los lienzos y tablas de su basamento, con apóstoles hasta medio cuerpo y otros santitos, de estilo italiano y no malos."
La localidad también cuenta con una ermita, llamada de San Marcos.
* Realmente se trata de un "caño", aunque en el texto de Gómez Moreno figura el término "flor"
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