La iniciativa, organizada por el Club Deportivo Ciclista Bañezano, cumplió ayer su vigésimo octava edición.
Los participantes salieron por la mañana de La Bañeza para recorrer en bicicleta los doce kilómetros que separan esta localidad del santuario de Castrotierra, atravesando las poblaciones de Santiago de la Valduerna, Ribas y Palacios. Rabanal admitió que la climatología adversa del día anterior pudo mermar algo la asistencia a esta actividad ya tradicional en la primavera bañezana.
Los ciclistas hicieron el último esfuerzo para llegar hasta el alto en el que se ubica el santuario, y donde les esperaba una sardinada popular organizada por el club ciclista con el fin de reponer las fuerzas gastadas durante el trayecto. Además, muchos de los participantes optaron por quedarse a comer en las praderas que rodean el templo, para compartir una jornada campestre y recuperarse antes de regresar a La Bañeza. En total, los ciclistas recorrieron una distancia de 24 kilómetros.
La marcha puso fin al programa desarrollado por el Ayuntamiento bañezano desde el pasado 27 de abril con la colaboración de varias entidades y clubes y enmarcado en la fiesta del deporte, y que incluyó numerosas propuestas.